Una de las tantas costumbres, prácticas y ‘nuevas realidades’ que nos dejó la pandemia es el trabajo remoto. Las empresas tuvieron que recurrir a un modelo en el que el trabajador laboraba desde casa y al jefe solo le quedaba confiar y fiarse de los resultados. Pero no, todo indica que, aunque a los empleados les gusta el teletrabajo, los jefes no están muy de acuerdo con continuar con esta metodología.

A raíz de la resistencia que existe tanto de parte de los jefes por no querer dejar a sus empleados en trabajo remoto, como los empleados por no soltar esta metodología de trabajo, han surgido varias investigaciones al respecto. Una investigación citada por Fast Company, sugiere cuáles son los pros y los contras del trabajo remoto.

Aunque no existen datos exactos de sí el teletrabajo es sinónimo de mayor productividad pero la mayoría de empleados afirma sentirse más productivo al trabajar desde casa. Sin embargo, los jefes como los humanos en general, no pueden desprenderse de la idea de que solo se puede creer en lo que se ve. De manera que solo confían en sus empleados cuando los ven trabajando.

La investigación sugiere que muchos gerentes comparten la creencia de que aquellos empleados que trabajan desde casa y están desmotivados o no están mostrando resultados favorables, serán unas máquinas de productividad. En su ideal, los empleados sentirán entusiasmo de volver al trabajo. Además, consideran que la sola presencia de los jefes en la oficina surtirá un mágico efecto en los trabajadores, volviéndolos más productivos.

Por otro lado, el informe explica que el hecho de que un empleador se sienta más productivo no significa precisamente que su jefe lo vea de la misma manera. Y es que, debido a que el teletrabajo supone una mayor autonomía por parte de los empleados, los jefes experimentan una pérdida de control. Eso sí, la sensación es mutua por parte de los empleados hacia sus jefes cuando estos trabajando de manera remota.

En conclusión, la investigación afirma que el teletrabajo se puede llevar siempre y cuando haya una conexión continua entre el empleado y el jefe. Parte de ello radica en la comunicación permanente que se debe tener, espacios de presencialidad, reuniones programadas semanalmente.

Tomado de Enter.co



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