Asofondos reitera que proyecto de reforma pensional destruye el ahorro de los trabajadores y hace insostenible el sistema pensional

Bogotá, 22 de abril de 2024. Hoy, cuando se reanuda la discusión de los 36 artículos restantes del proyecto de Ley de Reforma Pensional en la Plenaria del Senado, Asofondos, la Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones y Cesantías de Colombia, hace un llamado al Congreso de la República para impulsar la aprobación de una reforma pensional integral a la vejez que aborde de manera efectiva los desafíos estructurales del sistema y asegure la protección del ahorro de más de 19 millones de trabajadores.

El gremio reitera la necesidad de una reforma bien diseñada, que garantice la sostenibilidad a largo plazo del sistema pensional. “Destacamos que la aprobación de la reforma en su estado actual hará que el sistema de protección a la vejez sea insostenible, dado el declive en la tasa de natalidad y el envejecimiento demográfico. Es esencial abordar con rigurosidad aspectos técnicos relacionados con la transición y la gestión de recursos para garantizar una reforma equitativa y efectiva” dijo Santiago Montenegro, presidente de Asofondos

Frente a la sostenibilidad del sistema, el propio gobierno ha sostenido que el fondo de ahorro público que contempla el proyecto de reforma es insostenible en el largo plazo; y, en recientes declaraciones, en rueda de prensa, la Ministra de Trabajo reconoció que dada la transición demográfica habrá que hacer una nueva reforma dentro de 15 años. Estas declaraciones del gobierno corroboran los argumentos de Asofondos y de otros académicos de que esta reforma no resuelve los problemas estructurales de sistema pensional y que perjudica, no solo a los jóvenes de hoy, sino a las futuras generaciones.

Con relación a la reducción del umbral de aportes de 3 SML a 2,3 SML, es insuficiente y va a lesionar el ahorro de los trabajadores, pues todos (salvo quienes estén en transición) serán obligados a cotizar al fondo público. Con esta reforma la mayoría de los afiliados, un 82%, perderá las excelentes rentabilidades que hoy gozan con su ahorro en los fondos de pensiones, lo que representa un duro golpe en su etapa de vejez. Además, este cambio no subsana los problemas de sostenibilidad que tiene la reforma propuesta.

Asofondos ha insistido en que la totalidad de las cotizaciones deberían ir a ahorro y capitalización y que, si el Congreso decide mantener un umbral, este debería ser de un salario mínimo. Además, este flujo debería ahorrarse en su totalidad por parte de Colpensiones, bajo las mismas reglas de juego de todos los actores del sistema. En adición, la administración del fondo debe estar en manos técnicas, y su gobierno corporativo debe estar alejado de los ciclos políticos y ser totalmente independiente. Solo bajo estas condiciones el fondo sería sostenible en el tiempo.

En cuanto a la remuneración por la gestión de los fondos de pensiones públicos y privados, incluyendo los nuevos que deberán entrar al sistema, Asofondos coincide con el consenso existente entre técnicos y académicos según el cual dicha remuneración debe definirse con base en los fondos acumulados. Este es el mecanismo utilizado alrededor del mundo y en países como México, República Dominicana y Perú en los cuales se ha modificado el cobro de comisiones para que se haga con base en el valor acumulado, monto que ascenderá en el tiempo en esos países, mientras que en Colombia los fondos de ahorro irán cayendo en el tiempo. Dentro de ellos, cabe destacar el caso de República Dominicana que inició con una comisión de 1,2% del saldo, pues Colombia lo hará igualmente sin gradualismo, y sobre un fondo que se volverá cero a medida que se giren la totalidad de esos recursos a Colpensiones.

Por estas razones estamos de acuerdo con que se haya establecido tope a las comisiones transitorias sobre activos acumulados que permitan la sostenibilidad en el largo plazo de todos los actores.

El modelo de pilares, como se propuso, implica que los saldos se quedan inicialmente en las AFP, y los aportes en Colpensiones. Este modelo solo es viable si se establecen las mismas reglas de juego para todos los actores, y que queden consignadas en la Ley. Documentos técnicos de la OECD ratifican este proceder.

Sobre la inexacta interpretación en el cobro de comisiones

Queremos dejar claro que es inexacta la afirmación que ha circulado según la cual las AFP recibirán $3 billones adicionales en comisiones por año. Los supuestos $3 billones resultan de multiplicar 0,7% por el saldo de $405 billones, lo cual es totalmente incorrecto y sobreestimado debido a que la comisión de 0,7% NO aplica al fondo especial de retiro programado, ni a las cuentas de las personas que integrarán el régimen de transición, por citar los más relevantes. Por lo que los activos por los cuales se podrá cobrar esta comisión temporal corresponden a algo menos de la mitad de esos $405 billones. Los ingresos por esta comisión no serían adicionales para las AFP, sino que reemplazan los actuales, que se reducirán a cero para más del 80% de los afiliados. Más aun, dado que el monto de los fondos de ahorro tenderá a disminuir a lo largo del tiempo, dicho valor aplicará únicamente para el primer año, e irá disminuyendo hasta hacerse cero.

Por ello, nuestros estimativos demuestran que la comisión promedio, medida sobre el saldo que administran hoy las AFP será de 0,3%. Así, los ingresos promedio caerán a menos de la mitad de su punto inicial. Además, al calcular la comisión que recibirá Colpensiones, de acuerdo con el proyecto de reforma, estimamos en su equivalente sobre activos administrados, el monto resultante es de 1,2%, es decir, 4 veces más que la comisión promedio que recibirían los fondos de pensiones.

Por todo lo anterior, Asofondos hace un llamado al Congreso de la República y a la opinión pública para mejorar el diseño del sistema pensional, para resolver sus problemas estructurales y para hacerlo sostenible en el tiempo. Igualmente, esperamos que los argumentos estén alejados de consideraciones políticas e ideológicas y que estén sustentados en evidencia empírica real.



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